lunes, 6 de mayo de 2013

Black Mirror


Si a alguien le cabe alguna duda de que la comunicación es un gran aparato de poder, es porque no ha visto el primer episodio de la serie Black Mirror.

A través de un vídeo colgado en la red, se chantajea al Primer Ministro del país: debe practicar actos sexuales con un cerdo en directo a cambio del rescate de la princesa Susannah. Aunque los intentos de eliminar el vídeo de Internet son desesperados, el vídeo es copiado y distribuido en cuestión de minutos. La situación es preocupante, pero el Primer Ministro no está dispuesto a pasar por tal humillación. Es entonces cuando mediante un nuevo vídeo en el que parece que le amputan un dedo a la princesa, la situación comienza a ser escalofriante.
La cuestión es que hasta ese momento, la ciudadanía rompe una lanza a favor del presidente. Pero al ser conscientes de que no se trata de una broma y que están ante una amenaza que pone en peligro la vida de la princesa, la opinión pública empieza a cuestionar la integridad del Primer Ministro. Éste se ve presionado, y su principal preocupación es su imagen. ¿Quién querrá como Primer Ministro a un hombre que no es capaz de pasar por tal humillación para salvar una vida? La balanza comienza a declinarse para el otro lado, el Primer Ministro se da cuenta de que ganará más si accede al chantaje que si lo rechaza.
Cuando finalmente accede, resulta que la princesa había sido liberada 30 minutos antes de la hora fijada. Aquí es donde encontramos el verdadero poder de los medios de comunicación: el secuestrador sabía perfectamente que absolutamente todo el mundo, o la gran mayoría, estaría espectante ante una pantalla por el morbo que les produce ver este acto. Una perfecta manipulación perversa, un previsible comportamiento creado por la adicción a los medios y a los actos de este tipo.
Y sí señores, la comunicación es poder. En este episodio se muestra la gran capacidad y velocidad de las redes sociales para transmitir informaciones en cuestión de segundos. Es imposible luchar contra la comunicación y su rápida difusión: Ésta puede llegar a cualquier parte, por mucho que intentemos detenerla. Además de la capacidad y la velocidad, también puede ser muy persuasiva. A través del primer episodio de Black Mirror hemos visto cómo la forma de transmitir determinada información puede fijar o cambiar una idea en la mente de las personas. Pensemos en el giro que da la opinión pública al recibir nueva información sobre el caso del secuestro de la princesa. Y cómo el Primer Ministro se deja llevar por esa opinión que se ha creado a través de los medios, actuando tal y como tenía previsto el secuestrador.
A modo de conclusión, deducimos que se puede utilizar la comunicación y los medios de distribución de ésta para ejercer poder sobre el resto de personas, consiguiendo comportamientos previsibles, o cambios de actitud si sabemos bien cómo jugar con la comunicación.

¿Vivimos bajo control social?


Hoy en día la educación es un derecho fundamental y la práctica de la lectura no hace otra cosa sino fomentar este derecho. Vivimos en un mundo en el que la historia está escrita en los libros: todo lo que sabemos está dentro de montones de páginas encuadernadas. Imaginemos por un momento que de repente, leer esté prohibido y los libros sean perseguidos para ser quedamos. Un auténtico disparate, ¿verdad?

Pues ese es el tema que plantea la película Fahrenheit 451. Una sociedad en la que los libros son considerados como una distracción que hace insociables a las personas. Pero, ¿no será la falta de lectura lo que les aísla y les hace insociables? Si comparamos la sociedad de la película con nuestra sociedad actual, podemos observar como en la película la gente vive aislada y cuando actúa en sociedad lo hace de un modo extraño, manteniendo muchas distancias, sin saber cómo satisfacer sus curiosidades, y no parecen ser felices. Incluso la mayoría de las personas tienen que tomar pastillas para estimularse y sentirse un poco más feliz. El medio de distracción y entretenimiento es la televisión: las personas pueden pasarse horas embobadas delante de la pantalla viendo programas que no aportan nada, e interactuando con la televisión como si fuera su único amigo. Personalmente, creo que ese sí que es un modo de insociabilidad, y no la lectura de un libro.
El caso es que en esta película los bomberos no apagan fuegos, sino que los crean: su tarea es descubrir dónde hay libros escondidos para después quemarlos. Actúan bajo la insignia del número 451: temperatura a la que el papel de los libros comienza a arder. El protagonista, Montag, es uno de ellos. Un día de camino a su trabajo conoce a Clarisse, una chica muy parecida físicamente a su mujer pero que le transmite mucho más. Es extrovertida y lista, y le hace plantearse si es feliz con su trabajo y su vida. Desde que la conoce comienza a dudar si los libros son realmente tan malos como para ser prohibidos, y es entonces cuando despierta la curiosidad de Montag por leer uno. Cuando se da cuenta de que la lectura le aporta mucho, comienza a aficionarse hasta que un día es descubierto y huye a un lugar del que le había hablado Clarisse: un lugar donde la gente vive tranquila, cada uno aprende un libro de memoria, lo quema, y después se lo recita a los demás. Así es como Montag se convierte en hombre-libro, una forma de transmitir los libros mediante la oralidad.
Es impensable hoy día una sociedad sometida a tanto control social, en la que leer esté prohibido y el aprendizaje en las escuelas sea a través de canciones, así como la información de los periódicos mediante imágenes. Pero parémonos un momento a pensar: ¿realmente hoy en día no hay control social? Sin ir mas lejos, hay países en los que actualmente es normal el matrimonio de un hombre con varias mujeres a la vez, o en los que las mujeres están obligadas a llevar el rostro tapado. A priori para nosotros es una barbaridad que alguien tenga ese modo de pensar, pero la realidad es que esto ocurre y que allá donde está sucediendo es algo normal. Por ello pienso que siempre estamos sometidos a un control social y a unas normas de conducta, para bien o para mal, ya sea en el comportamiento que adoptemos con familia, amigos, compañeros de trabajo, etc.
Fahrenheit 451 trata de mostrar de manera impactante cómo se puede controlar una sociedad, al estilo de la teoría de la aguja hipodérmica (basada en el efecto de los medios de masas sobre la opinión pública). El control del gobierno sobre los ciudadanos es ampliado por la televisión: la gente cree lo que le muestra la pantalla ya que para ellos es el único medio de información, entretenimiento y aprendizaje. De una forma menos exagerada podemos apreciar el control social al que estamos sometidos diariamente. El mejor ejemplo son las manifestaciones que tantos años se llevan produciendo y parece que en los últimos tiempos se multiplican: su origen no es otro que el desacuerdo con el control que están ejerciendo los gobiernos sobre los individuos. En la película la forma de manifestarse es seguir leyendo esos libros. Vemos como la gente se arriesga a seguir leyendo a pesar del peligro que corren. ¿Qué tienen los libros para ser capaces de desafiar de esa manera a la ley? Simplemente la soledad en la que se encuentran las personas. De hecho en la película, una mujer que seguía leyendo, dice que esos libros tenían vida, que le hablaban. La mujer está tan aferrada a sus libros que se niega a abandonarlos y decide arder junto a ellos, diciendo en sus últimas palabras: “Quiero morir como he vivido”. Ya lo decía el poeta alemán Heinrich Heine “Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres”.
En conclusión, esta es otra de las tantas películas que llevan a los extremos el control de una sociedad, como es el caso de Matrix, en la que se plantea un futuro en el que los seres humanos son esclavizados por máquinas. Sin embargo el control social no escapa de la realidad, aunque claro está, que en dosis menores (o eso parece). Todo lo que sabemos, todas las normas de comportamiento, los modos de actuar, han sido inculcados según la sociedad del momento, y eso es una forma de control social ya que nos enseñan cómo tenemos que vivir. Por tanto, ¿hay control social? Naturalmente, sí.

martes, 23 de abril de 2013

Que empiece la función

El mitin lleva acompañando a las campañas electorales durante muchos años. Se trata del discurso como estrategia de naturaleza política. Muchos han sido los políticos que han trasladado sus ideas a la gente desde el atril de forma aparentemente espontánea, o eso es lo que intentan transmitir. Sin embargo, detrás del mitin hay un enorme trabajo y supone una gran estrategia de comunicación, tanto verbal como no verbal. En una entrevista realizada a Antonio Laguna, definió el mitin como “un elemento de potenciación del militante, de reafirmación de los propios” “La clave es tener el control para que una simple anécdota no se convierta en noticia. O lo tienes o no eres nadie.”
   Mariano Rajoy en el mitin de cierre de la campaña 
   electoral de 2011 en el Palacio de Deportes de Madrid.
    Fotografía: MÓNICA PATXOT. Fuente: Público.es

Para empezar, los lugares en los que se realizan los mítines se preparan con equipos de música e iluminación, zona de prensa, y un adornado escenario donde destacan los colores que representan al propio partido político. A los asistentes, se les obsequia con algún elemento que cree fervor en momentos efusivos del discurso, como son en muchos casos las banderas del mismo color que la decoración. Por supuesto, hay una persona encargada de indicar al público cuándo tienen que aplaudir, levantarse o agitar las banderas, logrando así una espectacularización.
La colocación de los asistentes al mitin tampoco es casualidad. El público joven suele estar cerca del orador con el objetivo de aportar frescura al mensaje. “Normalmente se pone detrás a gente de las nuevas generaciones de nuestro partido ya que da sensación de jovialidad y entusiasmo”, afirma Rocío López,  diputada nacional del PP por Toledo.

Los políticos tienen sus propios trucos para llegar al público. Es importante que sus mensajes se adecúen a la agenda de los medios, las preocupaciones de la opinión pública y la previsión del comportamiento electoral. Pero también lo es adaptar el mensaje a los destinatarios atendiendo a factores como la edad, el lugar de origen, el nivel socioeconómico, etc. “Cuando me dirijo a un público de avanzada edad, suelo comparar el panorama actual con otros tiempos más difíciles y precarios que ellos mismos vivieron. Sin embargo, si el auditorio es más joven, les hablo de la falta de oportunidades de cara al futuro. En definitiva, busco la identificación del público a través del mensaje” afirma Luis Carlos Sahuquillo, diputado nacional por Cuenca.

Pero además del mensaje, el mitinero también debe cuidar lo que no dice con palabras: gesticulación, proxémica, posturas, miradas, etc. “Muchas veces hablamos con las manos. Meros gestos como tocarse la nariz o meterse las manos en los bolsillos pueden significar que tienes algo que esconder o incluso que estás mintiendo”, añade Rocío López. Uno de los objetivos de los mítines es retransmitirse en televisión. Por ello todas estas técnicas adquieren tanta importancia. Para Nuria Martín, jefa de prensa del PSOE en Cuenca, “lo más importante es mirar a la cámara, da mucha seguridad”.

Por último, es importante saber que en la mayoría de los casos el discurso ya está preparado, y no por los propios políticos. Los mensajes suelen redactarlos los asesores del partido. Por todo esto, podríamos considerar que cada vez que acudimos a un acto de este tipo, estamos asistiendo a una verdadera obra de teatro.
Si te interesa, encontrarás un análisis más detallado en el reportaje Luces, cámara...¡Mitin!

jueves, 11 de abril de 2013

La potenciación de la comunicación a través de la red

La comunicación es básica para las relaciones humanas. Es una importante arma de influencia y poder, y es por ello que las organizaciones y empresas saben muy bien cómo utilizarla. Hablamos en este contexto de comunicación corporativa. Se trata de las estrategias que llevan a cabo las diferentes empresas para poder llegar al público y vender sus bienes o servicios: desde la creación de una marca, un logotipo o un eslogan, hasta la más elaborada publicidad.

Internet se ha convertido en el espacio clave para que las empresas puedan comunicarse con las grandes masas, y las compañías de marketing digital sacan buen provecho de ello. Estas compañías trabajan para satisfacer a sus clientes a través de la potenciación de su negocio, ventas, clientes, presupuestos, etc. Es el caso de Epsilon. Empresas conocidas como ColaCao, Gallina Blanca, Banesto o Durex, entre otras, ya han dejado su difusión en la red en manos de esta compañía.
Pero hoy en día estas instituciones también cuentan con un potente instrumento de difusión: las redes sociales. Así lo consideraron grandes marcas como Philips, Ford, Tous, Bacardí e Intervida en el foro Epsilon (El primer foro de debatepara Digital Managers) acogido por Barcelona el pasado 11 de diciembre.
“De izquierda a derecha, las Digital Managers de Ana Martin (Phillips), María Abad (Ford), Mireia Guix (Tous), Bea Bahima (Bacardí), Catalina Pons (Intervida) y el moderador Daniel Devai (Epsilon) Epsilon” Imagen y pie de foto extraído de La Vanguardia.
Una de las ventajas que ofrecen las redes sociales es que resultan muy económicas a la vez que consiguen mayor alcance, y además se puede calcular a través de ellas (según seguidores e interactividad de estos con la red) la efectividad de sus estrategias. Pero tan importante es conseguir seguidores como mantenerlos. Una técnica que explica Ana Martín, responsable de Marketing digital en la empresa Philips, es crear concursos y promociones en los que hacerse fan o seguidor de la plataforma sea un requisito imprescindible. 

Incluso las marcas más reconocidas y con mayor prestigio, como es el caso de Coca-Cola, se han unido a las redes sociales para poner el broche de oro a la inversión en publicidad y marketing. Coca-Cola fue en Twitter una de las primeras marcas en poner en marcha los “tweets publicitarios”, y una de sus estrategias para atraer a los internautas de la red social fue crear el hashtag #razonesparacreer, potenciando la asociación de la bebida con la felicidad, el amor, la amistad, o las razones para creer o vivir. Aquí, un especial de los spot publicitarios de la marca que más huella han dejado. 

La comunicación se encuentra en continuo desarrollo, y las personas viven una evolución paralela a este desarrollo. Es importante para las empresas adaptarse a las nuevas tecnologías que guían los mercados hoy en día, y sobre todo centrarse en los nuevos hábitos de los consumidores en la red para poder acercarse a ellos. Las estrategias en publicidad han ido cambiando conforme lo han hecho los tiempos que vivimos, pero el resultado será el mismo siempre que se atienda a factores tan importantes como la buena elección del medio por el que dirigir los mensajes, y conocer bien a qué tipo de público van dirigidos. 

miércoles, 10 de abril de 2013

Desmontando al lobby

Los lobbys son organizaciones que reúnen a un colectivo que comparte los mismos intereses para velar e influir por ellos ante la Administración Pública. También se les ha definido, de manera más “vulgar”, como grupos de presión. Pero además de tener su propio plan de comunicación, los lobbys también tienen la labor de crear planes de comunicación para hacer de portavoz de otras empresas. 


  • La primera de ellas es la investigación. Se trata de indagar y documentarse sobre todo lo que esté relacionado con la organización y su entorno.
  • La segunda fase estaría relacionada con la implantación de los objetivos que se van a perseguir, y en base a ellos, elaborar la propia estrategia.
  • En una tercera fase se trataría de llevar a cabo el plan propuesto, y todas y cada una de las pautas que se han fijado para conseguir los objetivos.
  • Por último, solo queda hacer una evaluación de los objetivos que se han perseguido. Sin embargo muchos planes de comunicación no fijan esta fase entre sus pasos a seguir.
Pero además que fijar el plan de comunicación, los lobbys deben cuidar otros detalles:
Su auditoría de comunicación, tanto interna, analizando el clima laboral de la empresa, como externa, con el tratamiento de la marca a través de los medios de comunicación.
La comunicación interna, eliminando las posibles barreras que puedan surgir, para que la comunicación fluya de manera eficaz.
El control de la comunicación en épocas de crisis, sabiendo sacar partido de las situaciones más negativas que puedan producirse en la organización. Elaborando planes que puedan llevarse a cabo en situaciones que escapan del control. Porque ya lo dice el dicho: más vale prevenir que curar.
Responsabilidad social, mirando siempre por el bien de la sociedad, debiendo ser éste siempre uno de los principales objetivos.
Saber llevar a cabo eventos donde puedan conectar con el público.

       Logotipo de Unesa, uno de los lobbys de España.
Todas estas claves llevadas de manera correcta pueden asegurar el éxito de la organización. Pero sobre todo, lo más importante es que el lobby sepa hacer bien su función por naturaleza. Es decir, que realmente comuniquen y defiendan eficazmente los intereses por los que se les reclama, con la total transparencia y legalidad, y actuando éticamente. Porque si los lobbys están bien organizados, tienen mucho poder para influir en los gobiernos: “El lobby puede moldear las políticas a su interés” decía Belén Balanyá, cofundadora de Observatorio Europeo de Corporaciones (CEO), para el programa de Salvados dedicado a la influencia de los lobbys en España.

miércoles, 27 de marzo de 2013

¿Personas o robots?

Las nuevas tecnologías han cambiado por completo las costumbres, modos de vida y visiones del mundo de la sociedad. Antes, acceder a la información era un privilegio, tanto como ser portador y difusor de ella. Sin embargo ahora cualquiera tiene la posibilidad tanto de acceder a la información como de publicarla, y esto ha puesto en declive a la figura del periodista. Si desde el año 2000, en el que Internet comenzó a llegar a todos los hogares, la difusión de la información ha evolucionado tan notablemente, ¿qué pasará dentro de otros trece años?

Las nuevas tecnologías han traído consigo tanto ventajas como inconvenientes. Como bien dice Lorenzo Silva en el fragmento, por un lado es más fácil compartir con el mundo todas las inquietudes o datos que consideremos pertinentes, pero por otro lado esta facilidad conlleva a que todo el mundo sea capaz de hacerlo, por lo que hay un gran colapso de datos en la red y menos posibilidad tendremos de ser leídos o reconocidos.

Fuente: "Charla de borrachos"
La aparición de soportes en los que podemos escribir cualquier tipo de información y ser vista por cualquier internauta ha sido el comienzo del periodismo ciudadano. Este tipo de periodismo ha propiciado la pérdida del sentido y de la credibilidad de la propia profesión periodística. ¿Por qué comprar un periódico, si a través de internet podemos acceder a toda la información que queramos? ¿Qué función tiene un periodista, si ahora cualquiera puede informar de lo que quiera con total inmediatez a través de la red? El caso es que ahora el ser periodista o publicar en la red ya no está tan valorado como lo estaba antes. La gente quiere compartir sus experiencias, darse a conocer, destacar, mientras que en realidad hay millones de personas con los mismos objetivos.

Estamos siendo víctimas de nuestras propias ambiciones, y es que los avances de la ciencia y de la tecnología pueden cambiar nuestra vida, pero ese cambio puede ser a peor. Hemos querido tenerlo todo, inventar lo impensable, y resulta que todos estos inventos han acabado por sustituir a la inteligencia humana. Las personas cada vez pasan más desapercibidas y solo triunfa lo material, por no hablar del valor de las personas en función de lo que poseen: tanto tienes, tanto vales. Nos hemos convertido en clones que vivimos con total dependencia de todo lo que hemos inventado. Las relaciones personales han sido sustituidas por las relaciones cibernéticas, y  los puestos de trabajo por máquinas. Una vida muy cómoda que nos está dejando a la sombra y no nos deja valorar lo que realmente es importante en la vida. Y el problema es que nunca podremos volver atrás, ni vivir una involución, sino que cada vez la vida será más mecanizada y no creo que pudiéramos tan siquiera hacernos una idea de cómo serán las cosas dentro de algunos años.

Cada día que pasa somos más dependientes de las máquinas, y acabaremos convirtiéndonos en robots, si es que no lo somos ya.

miércoles, 20 de marzo de 2013

José Ramón Alcalá: “El arte puede colaborar en la construcción de pequeñas utopías"


El profesor y artista reflexiona sobre el arte y el mundo actual a través de las nuevas tecnologías.
Por Pilar Piqueras, Raquel Martín y Cristina Barba.

  José Ramón Alcalá, profesor de Bellas Artes en la UCLM.

José Ramón Alcalá, profesor de la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, enfocó estas nuevas utopías en la jornada celebrada en la UCLM el pasado 14 de marzo a través del net art. El profesor es un especialista en este ámbito ya que además de ser Catedrático de "Procedimientos Gráficos de Expresión y Tecnologías de la Imagen" en la UCLM, es un artista que trabaja con nuevas tecnologías. También fundó en 1989 el MIDECIANT (Museo Internacional de Electrografía / Centro Innovación en Arte y Nuevas Tecnologías) en el Campus de Cuenca. Tras la jornada “Nuevas Utopías”, José Ramón Alcalá nos concedió una entrevista en la que habló sobre su trayectoria y su valoración del arte hoy en día.

Pregunta: Para ti ¿Qué es la utopía?
Respuesta: Alcanzar mis propios sueños. Soy artista y tengo que darles forma. Es un trabajo que mezcla mis ideales personales y mi ética, con la capacidad de dar forma al mundo, que se supone que es el arte.

Pregunta: ¿Cómo da forma al arte un artista? ¿Cómo evoluciona en el proceso?

Respuesta: He tratado que mis proyectos artísticos tuvieran relación con los nuevos paradigmas de la nueva cultura general en aras de conseguir un mundo mejor y un individuo más feliz. En concreto, soy conocido por ser pionero en las artes digitales. Todo el mundo en el que me muevo está ligado a la creencia en el uso correcto de la nueva tecnología que se pone a nuestra disposición para poder mejorar el mundo y nuestra felicidad. Siempre he estado relacionado con las nuevas tecnologías. Hace treinta años que he tratado de superar este mal comienzo que tiene toda nueva tecnología e ir un poco a lo fundamental, que son mis propias utopías. El arte es algo que tiene que llegar a todo el mundo, el artista tiene que expresarse con más claridad. Debe transmitir mejor, colaborar de manera esencial en la construcción de un mundo mejor. Ese es mi trabajo en lo relacionado con la utopía. 
Sin embargo, nos hemos hecho mayores, hemos entrado en crisis, la sociedad ha abandonado toda conexión con la cultura de antes y ahora estamos llenos de dudas, de incertidumbres y de miedos, incluso. Puede que parte de culpa la tenga la nueva tecnología en la construcción de algo tan complejo. Yo creo que todos estamos sufriendo, porque nos sentimos colaboradores en la construcción de ese nuevo mundo y responsables de haberlo hecho mal.

Pregunta: ¿Cómo está influyendo la tecnología en el arte?
Respuesta: De una manera absoluta y brutal. No hay en este momento, ninguna disciplina artística que no se haya visto afectada por el uso de la nueva tecnología. La nueva tecnología nos ha permitido llevar esta obra de al arte al otro lado del mundo, pasar de lo estático a lo dinámico y hacer de la obra cerrada, la obra abierta. Ha hecho el planeta transparente para poder interactuar con el mundo en toda su globalidad. Éstas son grandes conquistas y no podemos renunciar a ellas. Todo ha quedado afectado por la potencialidad de las nuevas tecnologías.

Pregunta: ¿El arte puede realmente cambiar el mundo?
Respuesta: Como artista no puedo cambiar el mundo, pero puedo tratar de que el arte permita que la gente sea más consciente de que tiene la capacidad de ver las cosas de otra manera. Creo que eso ya es transformar el mundo. Aunque es poca cosa, estaría más cerca de esas pequeñas utopías. Las grandes utopías ya no son alcanzables, pero las microutopías sí que están a nuestro alcance. El arte en este caso, puede colaborar en la construcción de pequeñas utopías, puede hacer a la sociedad consciente y creo esa consciencia reaviva las pasiones y amplifica los poros de la piel. Creo que un individuo que es consciente, que tiene pasión y que está atento a lo que ocurre alrededor no puede fracasar, no puede ser infeliz. En este aspecto, soy positivo en cuanto el papel del arte.

Pregunta: ¿Existe algún ejemplo que simbolice el alcance de esas microutopías?
Respuesta: Hay ejemplos. Algunos nos son tan claramente de acción social. Tienen que ver con la idea de cómo nos vemos. Hay un ejemplo que está a la vanguardia de mi especialidad, que es el Net.art. Dentro de los movimientos del Net.art (que es el arte en, de, por y para la red) hay un aspecto que son los hackers. Esta figura parece estar salido del ámbito de la política, de los movimientos sociales, pero no es así. El hacker es un artista, aunque la Net.art es algo mucho más complejo que va más allá de figuras específicas y la imagen. Algunos artistas nos ofrecen herramientas muy útiles para cosas muy importantes como han sido los movimientos anti globalización, como poner en jaque a las grandes corporaciones que hacían abuso de su poder. Esto se hace mediante proyectos artísticos o por lo menos que son concebidos como arte. Tal vez, he ampliado mucho el territorio de lo que significa el arte, pero es que ése es el dilema actual. Personalmente, esta complejidad me parece que está muy bien porque encaja en una de las máximas más importantes del arte del siglo XX: arte igual a vida. Es decir, llegar a fundir o poner muy próxima la actividad artística con la actividad diaria, con lo que ocurre en la realidad.

Pregunta: Si ya era difícil contestar a la pregunta de qué es el arte, con las nuevas tecnologías se ha añadido una nueva vertiente a este concepto. ¿Crees que estas nuevas herramientas son un lastre o una ventaja?
Respuesta: No hay lastres ni ventajas. El arte, cuando es verdaderamente arte, es contemporáneo, actual y moderno. ¿Qué significa esto? Que trabaja por y para su tiempo. Cada vez que hay una crisis social, cada vez que hay un cambio de paradigmas, cada vez que desmantelamos una cultura para implementar otra, surge un nuevo arte completamente diferente. No es mejor ni peor, ni más evolucionado ni menos, es el arte que le corresponde a su tiempo para explicar cómo era ese tiempo. El verdadero arte es el reflejo de su tiempo. Por ello, en la actualidad el arte no puede eludir qué significa espacio electrónico, ni Internet, ni imagen digital, ni comunicación global. Son consustanciales a nuestra manera de ser. Hoy, el mundo es también lo que vivimos con Internet, lo que experimentamos con  Internet. Por tanto, necesitamos la experiencia de Internet para volver al arte y que nos devuelva una mirada actualizada. Ese es el trabajo.

Pregunta: Eres el creador y director del MIDE, ¿cómo surgió la idea de crear este Museo en Cuenca?
Respuesta: En 1988, yo entré en esta Facultad como profesor asociado porque ya era un artista muy reconocido. Hacía copy-art, fax-art, utilizaba tecnologías. Al año de estar aquí, el rector de entonces Luis Arroyo me llamó y me dijo: “Oye, me he enterado por unos colegas tuyos alemanes y franceses que tú tienes y gestionas unas colecciones de arte que, a lo mejor, podrían venir aquí”. Efectivamente, yo había sido comisario de la II Bienal Internacional de Electrografía, tenía una serie de grupos artísticos funcionando a nivel internacional y tenía colecciones importantes de arte. Así que Luis me dijo: “Móntanos algo. Crea algo para la UCLM, para la Facultad de Cuenca “. Y entonces, se me ocurrió crear el Museo Internacional de Electrografía. Yo no pensaba crear un museo, yo sólo quería mostrar cosas que no se estaban enseñando en los museos ni en las galerías de ese momento, de finales de los años ochenta. Pero sí que tenía interés como profesor, como investigador y como artista en crear un centro de investigación. Entonces, fue el precio que tuve que pagar. Creé el Museo de Electrografía y al cabo de un año, mediante un convenio con Canon España y Canon Europa, metimos un montón de tecnología y creamos el primer taller de arte tecnológico en España que estaba ligado al MIDE. Ésa fue la creación del MIDE y tuvo muchísimo éxito. No tuvo ningún eco en el plano oficial porque pasaron completamente de nosotros, pero hicimos un gran trabajo. Por el MIDE pasaron los artistas más modernos, más radicales, más underground que usaban o querían usar tecnología y vinieron de Japón, de Australia, de Estados Unidos, de Canadá, de toda Europa… Ahora hay casi  4.500 obras, muchas de ellas producidas en los propios talleres del MIDE. Hubo un momento de esplendor: la Comisión Europea lo recomendó como un centro ejemplar, la Universidad estaba encantada… pero ponía muy poquitos recursos. Todo lo sacaba yo de la chistera. Y entonces, llegó un enfrentamiento político: la Diputación quiso hacerle una “vendetta” a la Universidad y la cabeza de turco fue el MIDE. Es decir, de la noche a la mañana, nos llegó una nota de la entonces Presidenta de la Diputación de Cuenca, que además era la dueña del edificio donde se alojaba el MIDE y el Vicerrectorado la Universidad, diciendo: “Mañana hay que desalojar, el edificio es nuestro. La Universidad se va a la calle”. El periplo de las obras fue tremendo porque en un día no nos dio tiempo a pararlo todo. Las colecciones fueron de aquí para allá en malas condiciones y se nos estropearon muchas de ellas. Después de doce años, hemos conseguido tener un poco de estabilidad con los talleres, con los almacenes, las obras están a disposición de la gente, hay una página web, estamos reordenado todas las colecciones…En fin, el proyecto es muy ilusionante pero hace dos años nos paralizaron los presupuestos y el taller por la crisis. Nos han quitado los becarios, los investigadores, el presupuesto… El MIDE es otra de las víctimas de esta terrorífica situación que estamos viviendo, pero el proyecto está ahí y nosotros seguimos vivos.

Pregunta: ¿Crees que se volverá a abrir?
Respuesta: Si tuviéramos un edificio sería posible, pero alguien nos tiene que ofrecer un espacio donde poder colgar las obras, donde poder mostrar las cosas. En la red sí que estamos. Estamos trabajando con la web haciendo una asociación y poniendo todo a disposición de los investigadores y del mundo en general. Estamos reescribiendo, porque esto es muy importante, estamos poniendo en valor la colección porque hay que tener en cuenta que el arte conforme va pasando el tiempo va determinándose si va a pasar a la historia o no. Nadie sabe de lo que estamos produciendo, lo que quedará para la historia y lo que no. De hecho, el arte que consideramos maravilloso es el que estaba despreciado a fecha de estar vivos esos pintores, entonces hoy nos pasa lo mismo con la colección. Emites una colección espectacular hecha a tope de riesgo, es decir, apostamos por lo que nadie quería, apostamos por las prácticas más experimentales y más revolucionarias. Estamos poniendo en valor y nos damos cuenta de que hay un porcentaje pequeño pero que es muy importante, y que si sabemos hablar de él, de esa pequeña porción de obras que asesoramos en nuestra colección, probablemente podremos aportarle a la historia del arte de la segunda mitad del siglo XX materiales inéditos que no se contaban. Esa es nuestra pretensión en estos momentos. Es verdad que el porcentaje es pequeño, pero de cuatro mil y pico obras un diez por ciento son cuatrocientas obras, que es mucha obra. Mucha obra hecha por japoneses, por alemanes, por americanos… Que lo que tenemos que saber hacer, y aquí dependerá nuestra inteligencia y sabiduría, es escribir bien esta historia, decir exactamente por qué consideramos que es importante. Que esas obras que están ahí y son desconocidas, por qué son importantes. No son desconocidas para los especialistas, para ellos son muy conocidas, pero son desconocidas para el ambiente en general, porque nadie ha escrito una historia del arte de estas cosas. Y ese es nuestro trabajo ahora, es un trabajo ilusionante, que nos apasiona y que en el fondo es lo único que podemos hacer a coste cero, que es lo que hay. Pero ahí estamos, utopías.